Región Centro

La maquinaria agrícola frenó su ritmo de crecimiento

Sección
Economía
Fecha de publicación
16 de mayo de 2018

La venta de máquinas agrícolas durante el primer trimestre de 2018 alcanzó una facturación de $5.952,7 millones, lo que significó un aumento de 3,8% en relación con el mismo período de 2017. A pesar de que la cifra deja un saldo positivo, también pone de manifiesto, al menos, dos cuestiones de cara al futuro: primero, se frena un crecimiento que venía de tasas de entre 20% y 90% cada tres meses; la otra es que, medido en unidades vendidas, las cuatro categorías relevadas registraron caídas.

Los datos surgen del primer Informe de la Industria de Maquinaria Agrícola que presenta trimestralmente el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) para este 2018. Los datos para elaborar el trabajo se obtienen de un panel de más de 40 empresas e incluyen tanto a las que tienen plantas localizadas en el país como a las que comercializan productos importados.

Se destaca además que las ventas en unidades y la facturación se presentan en valores brutos, es decir, sin contabilizar el Impuesto al Valor Agregado (IVA). Los cuatro grandes grupos de maquinarias que son relevantes para la producción y cosecha de cereales, oleaginosas y forraje: cosechadoras, tractores, sembradoras e implementos.

En alza, pero no tanto

Las dos categorías que registraron una mayor facturación en el período fueron las mismas que registraron un crecimiento respecto de un año atrás. Se trata de tractores y cosechadoras que alcanzaron ventas por $2.220,5 millones y $2.120,1 millones, respectivamente; con subas de 16,6% y 3,7%. En sintonía con el crecimiento, los tractores tuvieron la mayor participación en el total de adquisiciones con el 37,3%, seguidos por las cosechadoras con el 35,6%.

En los primeros tres meses de 2018 se vendieron 1.661 tractores, lo que representó una disminución de (-0,2%), cayendo la cantidad de nacionales (-15,1%, por 1.184 unidades), pero aumentando las importadas (+77,3%, por 477 unidades).

Respecto a la caída de las unidades vendidas, las cosechadoras sintieron el declive un poco más, siendo la reducción de (-3,8%) con un impacto de (-22,3) para la industria nacional (con 167 unidades), pero una suba del 27,1% para las extranjeras (con 164 unidades).

Una por una, para abajo

Para el rubro de las sembradoras e implementos, el derrumbe respecto del inicio de 2017 fue tanto para la facturación en pesos como para la medición en unidades vendidas. En el caso de las primeras, el resultado fue de (-7,8%) contabilizada en pesos facturados ($ 312,2 millones); y de (-27,4%) teniendo en cuenta las máquinas comercializadas (156 unidades). En este caso, la participación del total fue la menor con 5,3%.

Los implementos incluyen tres subgrupos: las pulverizadoras autopropulsadas y de arrastre; herramientas de acarreo y almacenaje de granos (embutidoras, extractoras y elevadores, acoplados tolva); y en el tercero se incluye el resto de los implementos.

La facturación para este rubro llegó al total de $1.299,9 millones, un (-10,4%) por debajo de lo recaudado en el primer trimestre del año pasado. Mientras que las unidades vendidas alcanzaron las 1.565, un -22,1% en retroceso respecto a igual período, siendo las nacionales las partes menos compradas (-26,4%, con 1.246), al tiempo que las importadas casi no tuvieron cambios (+0,3% con 319 unidades).

La porción de la torta para este segmento ascendió al 21,8% del total. Si se analizan los subgrupos de implementos, las pulverizadoras se llevan 19,5 puntos de esa parte; los relacionados a acarreo y almacenaje, 18,3%; y el resto de los componentes se queda con el resto (62,2%). El precio promedio pagado por unidad es de $830.600, teniendo en cuenta que una pulverizadora puede costar casi $1,8 millón.

Se frena el crecimiento

Ocho de cada diez implementos se fabrican en el país; el 71,3% de los tractores son de industria nacional, así como la mitad de las cosechadoras vendidas

Ocho de cada diez implementos se fabrican en el país; el 71,3% de los tractores son de industria nacional, así como la mitad de las cosechadoras vendidas

El pasado quedará como un año excepcional para la venta de maquinaria agrícola. Los motivos son varios y quedan reflejados en las cifras de las series completas que mide el INDEC. A saber: 2017 tuvo una facturación acumulada de $31.198 millones, contra los $19.889,6 millones del año anterior, es decir, un 56,9% más de un año a otro. Cabe recordar el salto porcentual del 105,8% que se había registrado de 2015 a 2016.

Las cifras de uno y otro año muestran a las claras la confianza de los productores que respondieron con inversión a la quita de retenciones de la mayoría de los cultivos, y a la reducción de ese gravamen para el caso de la soja. Además, tanto los bancos públicos como algunos privados que poseen líneas para la agroindustria promovieron líneas de créditos accesibles para el sector con tasas que incentivaron la apuesta.

Si se analizan los cuatro trimestres de 2016 y 2017, tomando como referencia los dos años completos del actual gobierno medidos por el organismo, el lapso octubre-diciembre de cada año fueron los meses de mayor facturación de maquinaria agrícola. Esta aclaración sirve para comprender cómo se viene desacelerando el ritmo de crecimiento del sector.

Para entender mejor este punto es importante repasar los números del primer año de la gestión de Mauricio Macri: el primer trimestre la tasa de crecimiento fue de 57,2%, el segundo 76,8%, el tercero 148,4%, y el cuarto 131,2%. Para 2017, de enero a marzo se creció a un ritmo de 88,7%, subió para el segundo trimestre a 93,3%, bajó de julio a septiembre al 61,1%, y cerró el año con un derrumbe de 19,8%. Siempre en la comparación interanual de un trimestre a otro, el arranque de 2018 fue de sólo 3,8%. Positivo, pero no tanto, y cada vez menos.

Si a esta situación se le suma el impacto de la sequía en la producción de soja, con productores que salvaron los bajos rendimientos gracias a los buenos precios internacionales, pero con una devaluación que supera el 10% en el año, producto de la imposibilidad del Gobierno de frenar al dólar, y al hacerlo subiendo las tasas al 40%, dibuja en el horizonte un alto costo de financiamiento, que resulta la herramienta básica para la adquisición de maquinaria agrícola.

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