Región Centro

El mercado de medicamentos

Sección
Opinión
Fecha
16 de marzo de 2018

Roberto Bisang *

En la última semana, las licitaciones de medicamentos fueron noticia gracias a la nueva modalidad de contratación.

Buena parte de las preocupaciones sanitarias giran en torno a las asignaciones presupuestarias que se realizan desde distintos ámbitos para las coberturas de salud. En un trabajo recientemente publicado por la Fundación CECE, proponemos explorar un costado menos visible pero no por ello menos sustantivo: ¿Cómo es la estructura y el funcionamiento de un mercado clave los medicamentos– que explica parte relevante del gasto en salud? No sólo ¿cuánto se gasta?, sino y, fundamentalmente, ¿cómo y en qué se gasta?

Convengamos que el mercado de medicamentos se ha convertido en un problema crónico del sistema de salud argentino... y como tal aparece –en las agendas de las políticas públicas– con periódicas recaídas. Sus síntomas más evidentes son los deslizamientos de precios –a veces suaves y otros disruptivos– por encima de los índices generales y los impactos sobre los presupuestos sanitarios. Se trata de un problema complejo con múltiples aristas.

Por un lado, luego de más de un siglo de desarrollo, la producción y comercialización de medicamentos se ha convertido en una actividad industrialmente relevante en la economía argentina. Por sus niveles de facturación –unos 5 mil millones de dólares anuales–, empleo –encima de los 100 mil puestos contando directos e indirectos–, innovación y saldo del balance comercial –un déficit del orden de los 1.200 millones de dólares anuales– se destaca claramente en el contexto industrial. O sea, una actividad económicamente relevante que requiere incluir la perspectiva productiva en el análisis de los temas sanitarios.

Por otro, y centrándonos más en la salud, una primera advertencia es la marcada falta de información pública –centralizada, completa, actualizada y fidedigna– sobre la marcha de precios y cantidades para diversos mercados y –múltiples– sub-mercados. Obliga al armado del rompecabezas de precios y concentraciones de mercado, conformación de la demanda, perfiles de usuarios y otros aspectos.

Aún con tales limitaciones, el análisis de precios y cantidades revela que, a lo largo de la última, los medicamentos tienen precios crecientes; tanto en valores promedios estimados en dólares –con la advertencia de las dificultades de trabajar con promedios– como de canastas de productos seleccionados –en pesos argentinos– y/o de listados acotados de fármacos relevantes, la tendencia marca incrementos por sobre los índices generales. Hurgando en las razones varias son las posibles causas: concentración de la oferta –especialmente cuando se analiza en cada subclase particular–, tendencia hacia la integración vertical –los laboratorios ingresando a la comercialización–, impactos tecnológicos –biotecnología, terapias génicas– y/o de patologías “caras”, reemplazos en el mix de ventas de fármacos y la, casi mítica, fidelización vía marcas –apalancadas por los diversos mecanismos de publicidad–.

Frente al abigarrado modelo de oferta, la demanda tiene una marcada fragmentación. Las compras de PAMI significan poco más de 1/3 del mercado; a ello cabe sumar las respectivas Obras Sociales provinciales y sindicales, las adquisiciones estatales –diversificadas en múltiples jurisdicciones y modelos de financiamiento– y por último, y no por ello menos relevante, el gasto de bolsillo de los pacientes (en función de los variados sistemas de cobertura). El contrato de aprovisionamiento de la Industria farmacéutica al PAMI –que lleva dos décadas de vigencia–, es icónico: éste paga un monto global por el aprovisionamiento del grueso de los medicamentos a la industria en su conjunto; exceptuados algunos fármacos y tratamientos específicos, a través de este convenio el comprador acota sus facultades de elección acerca del tipo específico de medicamento, establece un mecanismo de pago compartido con el paciente (“la cobertura”) a la vez que se asegura los canales de aprovisionamiento; desde la perspectiva de la oferta, el contrato encarrilla comercialmente las ventas. Como es de esperar, dinámicamente –por ajustes de precios, condiciones de pago, ingresos de nuevos fármacos y/o patologías– el convenio fue y es el epicentro de tensiones. Por lo general las Obras Sociales provinciales tienen a seguir esquemas similares, a la vez que las de corte sindical se relacionan con la oferta por muy diversas vías (desde la compra directa al uso de mandatarias u otras formas jurídicas, el uso de vademécum, etcétera). Resta sumar a la multiplicidad de compras públicas que van desde requerimientos asociados a programas específicos hasta licitaciones y/o compras de emergencias. En suma una gran demanda estatalmente fragmentada con poca capacidad de regulación efectiva como comprador.

Se trata –posiblemente– de uno de los mercados más regulados de la Argentina; a excepción de los precios al público, son necesarias autorizaciones sanitarias para el ingreso a la venta, obligatoriedades diversas sobre la receta (por droga genérica, acotada en cantidad de prescripciones, etcétera), sistemas de patentes, controles sobre la producción y muchos otros. Junto a ello hay una multiplicidad de jurisdicciones operativas que sustentan la fragmentación: PAMI no opera habitualmente en coordinación con otras instancias relevantes del mercado de fármacos; las Obras Sociales provinciales hacen lo propio y cada una de las jurisdicciones sanitarias públicas provinciales opera con grados de independencia. Estructuralmente la fragmentación y falta de criterios y acciones coordinados afecta severamente la calidad de tales intervenciones.

El diseño de una política pública se articula entre lo deseable (a largo plazo) y lo posible (a corto y mediano). Más allá de los instrumentos a utilizar se deben contemplar y compatibilizar los objetivos sanitarios con los productivos (con sus implicancias sociales indirectas). Recostado sobre el plano sanitario el trabajo citado más arriba propone tres planos complementarios de acciones:

i) Coordinación de las políticas públicas. A nivel nacional demanda la necesidad de contar con un marco institucional único al que converjan los grandes lineamientos por parte varios Ministerios (Salud Pública, Producción, Comercio y Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva); otra instancia de coordinación es entre las políticas nacionales y las provinciales; un capítulo adicional –no menor en función de su relevancia consumidora– se refiere a la necesidad de incorporar al PAMI (y a las Obras Sociales Provinciales) como parte central del modelo de regulación de mercado.

ii) Sistema de información pública. Siendo un mercado tan extenso y complejo, cualquier diseño de una política pública consistente requiere contar con información actualizada, fidedigna y real sobre precios cantidades y formas de distribución a lo largo de la cadena.

iii) Medidas de racionalización sobre la demanda y la oferta. Un área de acciones específicas corresponde a la inducción hacia el uso de los medicamentos de igual efecto terapéutico de menores precios, análisis de costo/efectividad, etcétera por diversas vías. Complementariamente se trata de compatibilizar los aportes sociales de la actividad por el lado de la producción el empleo y el saldo de comercio exterior con el aprovisionamiento actualizado y racionalmente necesario de medicamentos a través de diversas acciones (revisión sustantiva del Convenio vigente entre la industria y el PAMI; restricciones al ingreso de nuevos medicamentos en función de análisis costo/eficiencia; diseño de un programa de competitividad exportadora y desarrollo de innovaciones para desarrollos específicos accediendo a sistemas promocionales vigentes.

En todos los casos ello demanda una formulación –a lo largo del tiempo– estratégicamente coordinada entre varias administraciones ministeriales y descentralizadas en su operacionalidad. Implica además sumar una actividad de evaluación de estas políticas a la Superintendencia de Salud.

1. Bisang, R., J. P. Luzuriaga y M. San Martin: “El mercado de los medicamentos en la Argentina”, Fundación CECE, Buenos Aires, Setiembre 2017.

* Nuevos Papeles

(Nota fue publicada el 27 de octubre de 2017. Dado el interés en el tema, la ponemos nuevamente a disposición de los lectores)

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